martes, 27 de septiembre de 2011

Pero..

Cuando uno se corre de lo inevitable, lo inevitable lo corre a uno.

Confesión.

Yo quiero. Yo te quiero. Según el diccionario querer implica conveniencia, apropiación.
No me sorprende. Uno quiere un chocolate, un juguete, un pedacito de nube.
Yo quiero eso. Yo-te-quiero.
Yo te quiero, no es más que un sinónimo de posesión. Acaso yo-te-quiero-para-mi sería la frase adecuada, pero nunca la terminamos, porque nos enfrentaríamos así a un querer egoísta, que se contrapone con las ideas muy lindas y clichés de la libertad que el romaticismo básico nos impone.
Y en un análisis semántico más fino, con frases comunes como "Querer es poder" reafirmamos la primera premisa; querer a alguien es querer poseerlo, es tener poder sobre otro.
Todo esto pensé anoche, sin poder dormir y cerrar los ojos apenas. Pero me tranquilice cuándo entendí que seguramente todo esto ya lo había pensado algún lingüista, comprendiendo el error egocentrista que convella el verbo querer.
Por eso inventaron otra palabra como solución y quiebre a la anterior. Mucho menos frecuente, claro, porque implica otra significación mucho más fuerte, y quizá hasta menos pretenciosa.
Yo amo.


YO TE AMO.

Mi(e)do.

En dos palabras voy a resumir todo lo que me pasa:

Tengo miedo.

jueves, 22 de septiembre de 2011

camión de basura.

Entonces agarré todas las explicaciones que me habían funcionado por algún tiempo, y las tiré a la basura. 
Después de todo, habían servido sólo para confundirnos.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Yo super.

-Pero mi otra parte es un super-yo con una moral que defender.
-Lástima -me responde- Ojalá fueras menos super y más vos.

Esta clase de respuestas-tan-él hacen que quiera abrazarlo y hasta tal vez gritarle, decirle que tiene razón, que yo también tengo miedo.
Pero el super-yo..

Primavera.

(¿por éstas epocas el principito se reencuentra con su rosa?)